En un barrio conocido por su gastronomía, se generó un espacio integrado con el sitio y fluido en su totalidad. Una galería con mesas se ubica sobre la vereda, acompañando el ingreso hacia el espacio principal, de doble altura. Se creó un espacio visualmente conectado y amplio donde el usuario pueda a su vez encontrar la privacidad necesaria para sentirse cómodo.












